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Hay veces que el predicador es invitado por
otra congregación para realizar una serie de especial, o también sucede que
el predicador se ofrece a ir a otra congregación a realizar una serie
especial, en ambos casos hay una lista de cuestiones que debiera tener
siempre en cuenta.
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En
primer lugar el evangelista debe preparar sus sermones o mensajes con un
espíritu de oración.
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Debe
informarse del estado espiritual en que se encuentra la
congregación, para que sus mensajes sean de actualidad.
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Debe
informarse también cual es el propósito de la serie especial.
- Hay series que tienen como fin solo edificar la
congregación después de algunas experiencias de prueba.
- Hay series que tienen como fin alcanzar al
perdido.
- Hay series que tienen como fin reconciliar
ciertos grupos que se han formado dentro de la congregación.
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El
predicador invitado debe conocer todas estas cosas para que sus mensajes
llenen la meta.
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Frecuentemente es necesario que se le asignen
ciertos temas para que los desarrolle.
El trabajo que de él se espera: debe
ser tal que no haga mal con la manera en que actúa dentro de una
congregación que tiene grandes expectativas de un hombre que trabaja en esa
actividad.
·
No se
debe predicar a si mismo: Hay algunos que quieren dar su testimonio, o
que se dedican a decir chistes o bromas de mal gusto desde el púlpito. No
debe payasear pues algunos “predica-dores
han sido la causa que el evangelio sea blasfemado por tratar de
hacer las reuniones de adoración y edificación un espectáculo corriente de diversión. Las lisonjas y
las alabanzas a determinados hermanos están fuera de orden desde el
pulpito» Lo único propio es anunciar el
evangelio de Cristo. Esto es lo que se espera del predicador y cuando
no lo hace defrauda a Dios, defrauda a la congregación que lo invito y a
cada uno de los que escuchan lo que dice.
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El
predicador invitado debe esmerarse por dar lo mejor de su capacidad.
Muchos se hacen el cargo de “al fin yo me voy”, y por ser dejados y
descuidados en lugar de dejar puertas abiertas al evangelio, cierran muchas
y crean problemas que quitan el tiempo cuando se trabaja por resolverlos
después de que ya se fue.
·
El
predicador debe adaptarse a las necesidades locales. Muchos evangelistas
quieren que se les trate “como un rey”, y hacen que los hermanos hagan
sacrificios que no son necesarios. El predicador evangelista debe recordar
que va a trabajar, y a trabajar por el Señor.
Le saluda Alejandro Correa

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