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“Os rogamos, hermanos, que
reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden
en el Señor, y os amonestan; y que
los tengáis en mucha estima
y amor por causa de su obra Tened paz entre vosotros”.
(1 Tesalonicenses 5:12, 13)
Podemos leer
claramente en este versículo que se nos dice que debemos de reconocer a
aquellos que trabajan en la obra del Señor, refiriéndose a los ancianos,
evangelistas, maestros, y a todos los que dirigen la iglesia del Señor. Y
no solo eso sino que también dice que debemos de estimarlos y amarlos.
La palabra “estima”
quiere decir “Consideración y aprecio que se hace de una persona o
cosa”. En este caso, hablando del predicador, dice la Biblia que hay que
tenerle consideración y aprecio. También dice que hay que tratarlo con
amor.
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Cómo MOstrar estima y amor
al evangelista
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Debemos
respetarlo: 1 Timoteo 5:17. Aquí el apóstol Pablo se refiere al anciano,
pero también se puede aplicar al predicador. Dice “que sean tenidos por dignos de doble honor”. ¿Qué quiere decir
esto? Vamos a ver un ejemplo de doble honor, Hechos 28:8-10:
“8Y aconteció que el padre
de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo
a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó. 9Hecho
esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades, venían, y eran
sanados; 10los cuales también nos honraron con muchas
atenciones; y cuando zarpamos, nos cargaron de las cosas necesarias.”
Respeto y atenciones es un honor y
ayudarlos en lo económico es otro honor. Aquí tenemos el doble honor que se
debe mostrar al predicador.
1.
Al Maestro le llevamos un regalo – una
manzana – de vez en cuando. Al abogado le llevamos algún regalo, para que
nos ayude en arreglar el asunto, o porque nos lo arregló, etc. Pregunto, ¿por
qué no hacerlo con el predicador? Vean lo que dice en Gálatas 6:6 “El que es enseñado en la palabra, haga
partícipe de toda cosa buena al que lo instruye”.
2.
Al Predicador le podemos regalar una Biblia,
una corbata, una camisa, un traje y esto no es una exageración, acaso no es
el que está al frente instruyéndonos, ¿Cuántos trajes le vio usar a su
predicador?, hay muchos que solo tienen un traje y lo utilizan todo el año,
o un maletín, una lapicera mas no sea, etc. Pero nunca nos acordamos de él,
saben ¿Por que? Porque no lo estimamos, no lo amamos, no lo apreciamos. Y
esto mis hermanos, es pecado delante de Dios.
3.
Y no es porque el evangelista este buscando
que le den, sino para que tengan fruto para Dios, Filipenses 4:17, 18
No
menospreciarlo: Tito 2:15 “Esto
habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie”.
La palabra “menospreciar”
quiere decir: “Tener a una persona o cosa en menos de lo que se
merece”. Cuando nosotros no respetamos al predicador y hablamos mal
de él o lo ridiculizamos estamos menospre-ciándolo, y esto es pecado
delante de Dios.
Ayudarlo
en cualquier cosa que él necesite: El predicador tiene muchas
necesidades como cualquier persona
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ECONOMICAS
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El predicador no tiene obra
social, por lo tanto cuando hay enfermedades tiene que ver un doctor
particular, y ustedes saben lo que cuesta ver un doctor y comprar las
medicinas. El predicador no tiene aguinaldo o aumentos de sueldo cuando
el gobierna lo ordena, no tiene “Ticket” canasta, etc.
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EMOCIONALES
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El predicador también sufre y
llora y se preocupa por los problemas de esta vida.
El quiere también ser escuchado.
El quiere tener el apoyo y el respaldo de la congregación para la cual
trabaja.
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FÍSICAS
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A veces pensamos que todos podemos
enfermarnos menos el predicador. Pero el predicador y su familia también
se enferma, también sufre.
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El trabajo del Evangelista está autorizado por Dios y es muy
importante para la salvación de las almas perdidas. Léase lo que el apóstol
Pablo dijo en 1 Corintios 1:21 “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no
conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes
por la locura de la predicación.” y en Romanos 10:14, 15. “¿Cómo,
pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel
de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15¿Y
cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos
son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”
Los hermanos que han tomado la responsabilidad de la extensión del
evangelio por medio de la predicación pública y la enseñanza, deben luchar
por adaptarse a los requerimientos del Nuevo Testamento tan perfectamente
como sea posible.
Y es la responsabilidad y la obligación de la iglesia de sostener,
estimar y amar a hermanos calificados, capacitados y que están dispuestos a
hacer la obra del evangelista o predicador del Evangelio.
Le saluda Alejandro Correa

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