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El
evangelista tiene el derecho escritural de no trabajar secularmente para dedicarse
a la predicación del Evangelio. El derecho de recibir salario por su
trabajo está autorizado, y es una de las enseñanzas más claras en la
Biblia.
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DIOS LO AUTORIZA, PORQUË…
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- Lo
ordenó: 1 Corintios 9:14
- Concedió
este derecho: 1 Corintios 9:12; 2 Tesalonicenses 3:8,9
Otros
pasajes que muestran el deber de sostener a los predicadores
- La misión de los 12: Mateo 10:9,10
- La misión de los 70: Lucas 10:7
- La defensa de Pablo: 1 Corintios 9:6-14.
- Pablo defiende su ministerio: 2 Corintios
11:8-9
- La misión de Epafrodito: Filipenses 2:25,30
- Las dadivas de los filipenses: Filipenses
4:10-18
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¿Quien debe sostener al
predicador?
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La iglesia local donde el trabaja:
1 Corintios 9:12; Gálatas 6:6-8.
1.
Gálatas
6:6-7 “El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa
buena al que lo instruye. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues
todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Este pasaje es
acertado y especialmente para las iglesias de hoy.
2.
La
palabra participe proviene de la palabra griega koinoneo que significa tener una
parte de, compartir con, tomar parte en, participar. Es traducida
“contribución” en Romanos 12:26 y en 2 Corintios 9:13; es traducida
“comunión” en 1 Corintios 10:16, 18, 20 y 2 Corintios 13:14. Esto es lo que
manda el Nuevo Testamento la iglesia con sus maestros.
3.
Dios
no puede ser burlado. Para ilustrar que usted recibe lo justo por
lo que vende, Pablo usa un ejemplo de la naturaleza que nadie puede negar –
la ley de sembrar y cosechar. La idea parece ser que los hermanos no
quieren pagar a sus maestros y quieren gastar lo que se recoge de la
ofrenda en ellos mismos, entonces están sembrando para sus propios deseos
carnales. Si el predicador sembró en ustedes la semilla de la salvación es
lógico que coma del fruto de su trabajo, si la iglesia no provee el salario
para el evangelista, aunque sea una mínima parte le está robando a Dios.
4.
La Iglesia local debe estar dispuesta a
sostener a sus propios predicadores y aún a ayudar a aquellos que predican
en tierras distantes (1 Timoteo 3:15; Filipenses 4:14-19). En primer lugar
esto es lo correcto, es lo bíblico.
Iglesias donde no este trabajando: Pablo en Corinto recibió la ayuda
de Macedonia (2 Corintios 11:8,9), en Tesalónica recibió ayuda de Filipos
(Filipenses 4:16)
Algún miembro en particular:
También los miembros en lo
individual pueden sostener a predicadores (Lucas 8:1-3, Gálatas 6:6 “El que es enseñado en la palabra, haga
partícipe de toda cosa buena al que lo instruye”).
¿Puede recibir la ayuda de varias
iglesias?: Si,
también es bíblico que reciba la ayuda de varias congregaciones (2
Corintios 11:8,9)
Todas las iglesias –según su
posibilidad financiera – deben proveer salario para los predicadores, para
que pueda cumplir con su ministerio y pueda también salir a predicar a
otros lugares donde no se ha predicado el evangelio, Hechos 15:1-3 “encaminados por la iglesia” (Ver también Hechos 15:3; 20:38; Romanos
15:24; 1 Corintios 16:6,11, 2 Corintios 1:16; Tito 3:13, 3 Juan 6)
La ofrenda que se recolecta el día domingo es para la obra de la
iglesia, que es triple y de la
colecta se gasta para:
- El
evangelismo: El salario de los predicadores (Filipenses 4:14
-18). De esta forma la iglesia es coparticipe de la obra de predicar.
- La
edificación: Para el
local de reuniones (evangelismo y edificación)
- La
benevolencia limitada: Para ayudar a los santos necesitados.
La iglesia que no contribuye al salario del
predicador – por ser pobres y por tener poca ofrenda -, se roban a ellas
mismas y a Dios (Malaquías 3:6).
En realidad toda iglesia por más
pobre que sea tiene el mandamiento de recolectar la ofrenda el primer día
de la semana (1 Corintios 16:2), de no hacerlo peca, y de esa colecta se
tiene que dar parte al predicador.
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¿CUANTO SE LE DEBE ABONAR?
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El predicador es digno de su salario (Mateo 10:10; Lucas 10:71; Corintios
9:14; 2 Corintios 11:8; Gálatas 6:6; Filipenses 4:15,16; 1 Timoteo
5:17,18). El predicador no es mendigo, ni objeto de benevolencia, trabaja
y se le debe su salario. La cantidad que se le debe dar tiene que ser
la suficiente para cubrir las necesidades del predicador.
El apóstol Pablo escribiendo a los Filipenses, expresó gracias a
Dios “por vuestra comunión en el evangelio” (Filipenses 1:3-5). Ellos
habían enviado para socorrer sus necesidades al menos en una ocasión por
medio del hermano Epafrodito (Filipenses 2:25). Y más de una vez habían
dado para suplir las necesidades del apóstol Pablo (Filipenses 4:14-18).
Definición de la palabra necesidad:
Proviene de la palabra
griega chreia que ha significado
necesidad, o la ocasión de apuro. Las palabras “necesidades” en ambos
pasajes son las mismas en el texto original y son descriptivas de «la
condición de uno privado de apellas cosas sin las que él con dificultad es
capaz de hacer sin esto… las necesidades de uno», y se refiere a la
«necesidad, personal, apuro, carencia».
Otra palabra traducida
«necesidad» es la palabra griega
husterema (2 Corintios 11:9), que significa «falta, deficiencia,
escasez», «destitución».
En 2 Corintios 11:8, el apóstol
Pablo nos informa que rehusó aceptar sostenimiento de ellos., y hermanos de
otros lugares suplieron su necesidad: “He despojado a otras iglesias,
recibiendo salario para serviros a vosotros”. El apóstol Pablo utiliza aquí
dos términos militares «Despojo» a otras iglesias. Por esto quiere decir
que recibió de otros sin dar servicio a cambio. Tuvieron comunión con él en
la predicación del evangelio, de cuyos esfuerzos los Corintios fueron
beneficiarios. Los Coritios recibieron un servicio del cual no habían
sostenido. Lo que el apóstol Pablo recibió lo denomina como «salario»
Definición de la palabra salario:
Salario se refiere
especialmente a «la paga de un soldado, bonificación, pagar en raciones o
provisiones y/o en dinero» (Thayer).
Si una iglesia cuenta con abundante
ofrenda como para sostener al predicador entonces debe proveerle de un
salario digno para cubrir todas sus necesidades - y la de su familia, si es
casado. Si la ofrenda recolectada poca y no alcanza para cubrir un salario
digno, entonces se le debe proveer algún
porcentaje de la ofrenda. La
iglesia es la encargada de administrar las ofrendas y no el predicador.
Si la iglesia acuerda que de las ofrendas reciba un porcentaje, o la mitad,
o un salario digno y el predicador acepta, entonces es un acuerdo y se debe
honrar.
Cuando la iglesia, o varias iglesias, o aún un miembro en particular
proporcionan al predicador su salario, no
tienen voz o control como debe ser gastado el dinero.
El salario que se le da al predicador es de su propiedad, y él tiene completo control de sus fondos para gastarlo
como él mejor considere sin dar cuenta al dador. El dador del salario no tiene ningún control sobre ello,
sea directa o indirectamente. Una ilustración de este punto podría ser el
caso de un mendigo que estaba pidiendo limosna en la calle, pasa una señora
generosa y le entrega una cierta cantidad de dinero. El mendigo contento le
agradece a la señora, pero esta le dice: “Señor este dinero es para que se
compre comida no lo vaya a utilizar para comprar bebida. A lo que el
mendigo le responde diciendo: “Señora yo con mi dinero hago lo que quiero”.
El punto es que una vez que la señora le entrego el dinero al mendigo dejo
de ser de su propiedad y paso a ser propiedad del hombre. Y con justa razón
ya no podía decirle que es lo que podía o no comprar con ese dinero. Lo
mismo sucede con la ayuda monetaria que se le da al predicador. El dinero
es de su propiedad y puede utilizarlo como quiera, sin dar explicaciones en
que lo uso.
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¿COMO CONSIDERA DIOS EL HECHO DE SOSTENER A LOS EVANGELISTAS?
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Comunión con el evangelio: 2
Corintios 11:7-9; Filipenses 1:5-7; 4:14-16. Las iglesias claramente pueden
tener comunión con un hermano que esta comprometido en predicación del
evangelio del Señor Jesucristo.
Fruto en la cuenta: Filipenses
4:17
Ofrenda a Dios: Filipenses 4:18,
es comparada con los sacrificios que Dios aceptaba bajo el Antiguo
Testamento.
Le saluda Alejandro Correa
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